Pegas el enlace de un anuncio y en un minuto tienes lo que el anuncio no dice: cuánto vale el metro en esa zona, qué obra pide la vivienda y cuánto suma todo con impuestos y gastos. No hace falta cuenta para el primero.
De idealista, Fotocasa, pisos.com, habitaclia o de la web de la agencia. Si el portal no se deja leer desde un servidor (pasa, y no es un fallo) vale con pegar la página desde tu navegador: lo caro no es traer la página, es entenderla.
Tres cosas, y en este orden de importancia:
Si lo hay, su cuadro de superficies manda sobre el texto del anuncio. Lo firma un arquitecto y el texto no lo firma nadie.
Se agrupan por estancia y se juzga en qué estado está cada una. De ahí sale qué obra necesita realmente esa vivienda, no una obra genérica.
Precio, metros, habitaciones, año y zona. Lo que falte se dice que falta en vez de rellenarse con una media.
El precio por metro de ese piso frente al de los pisos a reformar de su barrio (con el valor tasado del Ministerio de Vivienda por debajo y los anuncios vivos de la zona por encima) y el desembolso total: precio, impuestos de tu comunidad, gastos fijos y la obra, sumados. Es la cifra con la que se comparan dos pisos.
La obra va estancia por estancia y partida por partida, con rango de precio, días y si la puedes hacer tú. Y la nota sobre 100 se calcula para lo que vayas a hacer con el piso, porque no se compra igual para vivir que para revender.
El render de cada estancia reformada, sobre las fotos del propio anuncio y conservando ventanas, distribución y medidas. Va marcado como generado con inteligencia artificial, dentro y fuera de la aplicación. Es la parte vistosa y la última: primero está el euro.


Los 10 primeros inmuebles del mes salen con todos los números, sin tarjeta. El análisis financiero de tu operación (margen, rentabilidad, hipoteca e informe) cuesta 4,90 € por piso o va incluido en plan.